VIDAS DE CORAL

CAPITULO 3: LA MESERA.
Clara era una joven de 24 años que solía almorzar junto a su madre, en un restaurante del muelle. Que tras la muerte de su madre solicito empleo en aquel local. Aunque no tenia ni idea del trabajo. La forma de superar un duelo era no meditar en el pasado y vivir el día a día. Gran frase que le repetía su madre en vida, "el trabajo alimenta tu estomago y te despeja"
Los dueños eran un matrimonio de 35 años casados y con dos niñas de 16 años. 
Sus empleadores Susan y Bernath, la asesoraron y perfeccionaron. Aunque habían dos meseros James y Mery Ansay, los mellizos de 24 años. Ayudaban a entrenarla. Sus hijas Luisa y Emilia, no sentían la más mínima envidia. Solían ayudarla cuando había mucho publico. 
Estudiaba y trabajaba. No tenia mucho gasto, tras la invitación de los hermanos Ansays que se mudaran con ella. Ella arrendo la casa que se le heredo y les pagaba la habitación a sus compañeros. Quienes estaban felices con su compañía. Con el tiempo, los hermanos hicieron su vida, pues James se enamoro de la hija de sus jefes Luisa, cuando ella termino de estudiar sus estudios superiores, se casaron. Para ese entonces, James era un gerente en el hotel de 5 estrellas de la ciudad, iban a ser padres por segunda vez, su niño ya tenía 2 años, era el regalón de sus abuelos.

Mery regreso a Estados Unidos, volviendo como una mujer casada y con uno de sus amigos de infancia Jhonatan Carter. Quienes deseaban ser padre de gemelas. Ambos estaban trabajando como reporteros en una revista gringa. 
Trataron de convencer a Clara de entablar una relación amorosa con Fernando Araya, de 30 años, quien era uno de los nuevos ayudantes de cocina, que trabajo un verano en el local. Él se retiro terminado su practica y que fue llamado para trabajar en las empresas mineras de otra ciudad. Para ese entonces Clara ya era una mujer madura de 35 años. 

Estar en ese trabajo y convivir en esos ambientes le daba una nueva perspectiva de vida. 

La clientela era variada. Debido a que el restaurante estaba en el muelle.

Cada día, terminaba su día laboral o de estudio caminando por el muelle, disfrutando el atardecer y del aroma del mar. Siempre observaba esos atardeceres, a sus ojos, cada uno era especial.
Ella termino sus estudios de Turismo, estudio ingles, alemán y francés, Se perfecciono para atender clientes extranjeros. Se percato que solían venir conocidos de los hermanos Ansays y más con la ayuda de Emilia, que también estudio Turismo, se embarco en el primer crucero que llego y desde entonces, la hija de sus jefes traía a sus pasajeros. En ese entonces, Clara administraba el restaurante, era una empleada apreciada, ella supo corresponder a los cuidados y atenciones que le dieron.
Era quien se encargaba de los contratos, sueldos, de las provisiones, controlar a los empleados, entrenar a los nuevos y de la contabilidad. Ella había maduraba como un flor, que bien cuidada da alegría y  color a cualquier casa. Su debilidad era la buena mesa, solía olvidarse de estar en la oficina o en caja, por degustar algún plato especial. Y siempre para el aniversario de la muerte de su madre se sentaba en la misma mesa cerca de la calle, y almorzaba el plato que le gustaba a su madre, pescado frito con ensalada a la chilena con su vaso de vino tinto.
Recuerdo que una vez, un cliente nuevo, que sintió curiosidad por ella. Se atrevió a hablarle e invitarle una cena. Ella rechazo con cortesía, él insistió por un mes, al tiempo dejo de venir. Seguro apenado por ser rechazado.
Otro interrumpió el almuerzo de aniversario de muerte de su madre. Ella lo odio al instante, siempre se relaciono con aquel de forma irónica. Él también intento ser especial para ella, pero solo llego a convertirse en un amigo. Con el tiempo, él se caso y le pidió ayuda a ella, para organizar la petición de matrimonio.
Era realmente extraña, tenia esa capacidad de saber cuando el sentimiento era real y cuando no. 
Porque una vez recuerdo, que lloro, al ayudar a incorporarlo de lo ebrio que estaba, lo habían abandonado en el registro civil. El hombre era un cliente frecuente, que se había vuelto un buen amigo de Clara. Ella estaba muy triste por aquel hombre.
Decidió que conociera a Emilia, para que le indicara como tomar un viaje en el crucero. Era realmente el uno para el otro, a los seis meses hablaron de matrimonio, ambos organizaron su boda, en Puerto Rico, la familia hizo una boda a través de una vídeo llamada, para que estuviera presente su hada madrina, Clara.
Esta mujer que tras el duelo, se animo a seguir su vida, se perfecciono y maduro extraordinariamente.
Los días eran cálidos y serenos.
Ella no anelaba ni un amor, ni familia, ni nada especial. Era feliz respirando su libertad.
En verdad, esta vida no la entendí del todo. Espero volver a soñar con ella. 
Pero la moraleja que me dejo, fue sonríe porque siempre podrás encontrar solución a tus líos.

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