ENSUEÑOS
Capítulo 8: Inesperado.
Camina descalza por la orilla de la playa que visitó hace un año Sylvia.
Aquel lugar donde estuvo por última vez con sus amigos.
La boda de la secretaria Ema había sido un éxito, solo que ocurrió el fatal accidente.
Donde Sylvia logró salvarse gracias a los equipos de emergencias que llegaron llamados por pasajeros de un bus turista. Que se encontró con aquel desastre.
Ayudaron sacando los cuerpos de sus amigos del camino y cubrir el cuerpo inerte de Ed, el de la niña y de su gata.
Los peritos investigativos policiales concluyeron que fue por falla de material. Uno de los neumáticos explotó y consiguió desestabilizar el vehículo, lamentablemente alcanzó a la ciclista. Aunque Richard, el conductor trató de controlarlo no lo pudo hacer. Ed, quien no llevaba el cinturón salio expulsado del vehículo impactando contra el pavimento junto al maltrecho cuerpo de la niña. Alina estaba con su cinturón pero los golpes recibidos por los giros y por la demora de emergencias no recistio lo suficiente. Falleció por una arritmia cardíaca. Richard, quedo maltrecho, con un tec cerrado que lo llevo a un estado de coma. Lo mantuvieron con vida junto a un respirador en estado catatónico, pereció por una falla cardíaca tres meses después. Justo cuando Sylvia logró recuperar la conciencia. Ella fue rescatada de debajo del asiento. Ella había ocultado que le habían detectado un tumor, el cual, desapareció tras las acciones de los médicos por mantenerla con vida.
Aunque disfruta del aire y del atardecer. De las gotas de agua de las olas y de la arena húmeda en sus pies, trata de recuperar los recuerdos de aquellas personas que conoció.
Su memoria es frágil. Apenas recuerda la boda y su vida en la librería. Su cuerpo recuperó la movilidad con la ayuda de un terapeuta físico, la kinesióloga y el psicólogo.
Por la noches, despierta ansiosa y sudada. Porque recuerda, las voces de quienes acudieron en su ayuda y lo que relataron. Siempre llora por esas pesadillas oscuras donde solo siente el olor a fierro quemado y sangre.
Los registros auditivos y vídeos le fueron entregados por ciertos invitados de Ema, que se lamentaron la tragedia de los amigos.
No logra recordar pero le duele el pecho y esa opresión la hace descargar su frustración en llanto.
Recuerda la calidez de un abrazo y un beso en la frente. Extraña esa estabilidad emocional que le producía alguien. Ese calor humano que alguien le brindó. Siente que alguien la quiso con ferocidad y pasión, que le robó un beso y la regañó por algo.
Pero nada llena esos vacíos emocionales ni físico.
En un parque de la ciudad bajo la sombra de un sauce una gatita de raza carey se despereza y estira. Sus orejas se mueven y miran el horizonte. Camina hacia una mujer que usa un vestido largo negro cernido a su cuerpo esbelto. Su pelo largo le llega a la cintura. Un cinturón con cadena adorna su cadera y unos zapatos de tacón color rojos completan su vestimenta. Sus ojos parecieran electrizables con aquel tono azul al mirar. Penetrantes y a la vez tan vacíos. Su piel de color de marfil. No dejaba de llamar a la atención de quien estuviera cerca. Acaricia a la gatita y está deja que la tome en brazos.
-Es hora de partir-Comenta la mujer-Espero llegar a tiempo a la cita. Y que ella nos reconozca y cumpla su palabra.
La gatita maulla y se acurrucado en sus brazos.
-Es hora de partir-Murmura un hombre tras de ella- Es un hombre que usa un traje negro y un sombrero, tan pálido como ella. Sus ojos son de fuego, su cabello risado sobresale de su sombrero. Su acompañante un perro negro se sienta y aguarda órdenes de su amo.
-No entiendo-Habla la mujer.
-Has usado tus 7 vidas. Ya no puedes hacer lo que te plazca. Debes venir conmigo y cumplir tu castigo.
-No lo creo posible...tanto ha pasado de ello.
-Vamos camina.-El hombre la toma del brazo.
La gata salta y comienza a huir del perro.
La mujer y el hombre se encontraban forcejeando, cuando
una niña de cabello castaño tomado en una cola de cabello pedalea su bicicleta roja logrando traspasarlos. Ellos desaparecen, la niña recoge a la herida gatita y la echa a su canasta. El perro la mira amenazadoramente y asombrado pero ella no se inmuta.
-¡¡¡Perro malo!!!- Le regaña-¡¡Corre o los de sanidad te enviarán a la perrera!!¡¡Vuelve a casa!!
Camina descalza por la orilla de la playa que visitó hace un año Sylvia.
Aquel lugar donde estuvo por última vez con sus amigos.
La boda de la secretaria Ema había sido un éxito, solo que ocurrió el fatal accidente.
Donde Sylvia logró salvarse gracias a los equipos de emergencias que llegaron llamados por pasajeros de un bus turista. Que se encontró con aquel desastre.
Ayudaron sacando los cuerpos de sus amigos del camino y cubrir el cuerpo inerte de Ed, el de la niña y de su gata.
Los peritos investigativos policiales concluyeron que fue por falla de material. Uno de los neumáticos explotó y consiguió desestabilizar el vehículo, lamentablemente alcanzó a la ciclista. Aunque Richard, el conductor trató de controlarlo no lo pudo hacer. Ed, quien no llevaba el cinturón salio expulsado del vehículo impactando contra el pavimento junto al maltrecho cuerpo de la niña. Alina estaba con su cinturón pero los golpes recibidos por los giros y por la demora de emergencias no recistio lo suficiente. Falleció por una arritmia cardíaca. Richard, quedo maltrecho, con un tec cerrado que lo llevo a un estado de coma. Lo mantuvieron con vida junto a un respirador en estado catatónico, pereció por una falla cardíaca tres meses después. Justo cuando Sylvia logró recuperar la conciencia. Ella fue rescatada de debajo del asiento. Ella había ocultado que le habían detectado un tumor, el cual, desapareció tras las acciones de los médicos por mantenerla con vida.
Aunque disfruta del aire y del atardecer. De las gotas de agua de las olas y de la arena húmeda en sus pies, trata de recuperar los recuerdos de aquellas personas que conoció.
Su memoria es frágil. Apenas recuerda la boda y su vida en la librería. Su cuerpo recuperó la movilidad con la ayuda de un terapeuta físico, la kinesióloga y el psicólogo.
Por la noches, despierta ansiosa y sudada. Porque recuerda, las voces de quienes acudieron en su ayuda y lo que relataron. Siempre llora por esas pesadillas oscuras donde solo siente el olor a fierro quemado y sangre.
Los registros auditivos y vídeos le fueron entregados por ciertos invitados de Ema, que se lamentaron la tragedia de los amigos.
No logra recordar pero le duele el pecho y esa opresión la hace descargar su frustración en llanto.
Recuerda la calidez de un abrazo y un beso en la frente. Extraña esa estabilidad emocional que le producía alguien. Ese calor humano que alguien le brindó. Siente que alguien la quiso con ferocidad y pasión, que le robó un beso y la regañó por algo.
Pero nada llena esos vacíos emocionales ni físico.
En un parque de la ciudad bajo la sombra de un sauce una gatita de raza carey se despereza y estira. Sus orejas se mueven y miran el horizonte. Camina hacia una mujer que usa un vestido largo negro cernido a su cuerpo esbelto. Su pelo largo le llega a la cintura. Un cinturón con cadena adorna su cadera y unos zapatos de tacón color rojos completan su vestimenta. Sus ojos parecieran electrizables con aquel tono azul al mirar. Penetrantes y a la vez tan vacíos. Su piel de color de marfil. No dejaba de llamar a la atención de quien estuviera cerca. Acaricia a la gatita y está deja que la tome en brazos.
-Es hora de partir-Comenta la mujer-Espero llegar a tiempo a la cita. Y que ella nos reconozca y cumpla su palabra.
La gatita maulla y se acurrucado en sus brazos.
-Es hora de partir-Murmura un hombre tras de ella- Es un hombre que usa un traje negro y un sombrero, tan pálido como ella. Sus ojos son de fuego, su cabello risado sobresale de su sombrero. Su acompañante un perro negro se sienta y aguarda órdenes de su amo.
-No entiendo-Habla la mujer.
-Has usado tus 7 vidas. Ya no puedes hacer lo que te plazca. Debes venir conmigo y cumplir tu castigo.
-No lo creo posible...tanto ha pasado de ello.
-Vamos camina.-El hombre la toma del brazo.
La gata salta y comienza a huir del perro.
La mujer y el hombre se encontraban forcejeando, cuando
una niña de cabello castaño tomado en una cola de cabello pedalea su bicicleta roja logrando traspasarlos. Ellos desaparecen, la niña recoge a la herida gatita y la echa a su canasta. El perro la mira amenazadoramente y asombrado pero ella no se inmuta.
-¡¡¡Perro malo!!!- Le regaña-¡¡Corre o los de sanidad te enviarán a la perrera!!¡¡Vuelve a casa!!

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