ENSUEÑOS
Aquella noche en el closet de mantenimiento dejé todo mis tabúes atrás y solo dejé que me guiara la pasión y el deseo de la venganza.
El hombre estaba sorprendido de mi actitud muy atrevida y desinhibida. Creo que esperaba a una mujer virtuosa.
Esa noche no fue nada importante para mí.
Debo decir, opté tras una semana de meditarlo, renunciar al trabajo que realizaba. Única y exclusiva para salir de viaje. Estaba cansada, de ser el tema de moda cansada de la pregunta Segura ¿estás bien?
Como insistían en volver hacer añicos mi corazón.
Ahora veo en mi escritorio a mi reemplazo, si somos muy similares. Solo que a ella no se le nota que le han roto el corazón ni ha cometido los errores en el informe semanal.
Llego a la oficina de Recursos Humanos donde me atiende la secretaria. Ella si, es dura de corazón y muy hermosa tiene 35 años. Ema Castillo, es la mujer que siempre frustra a su jefe en público al percatarse que quiere realizar un movimiento para alguna incauta. Ema, es quien conoce al galán de mala calidad detectándolo con una mirada. Simplemente es una genio para librarse de los hombres. Su jefe no es la excepción a la regla. Hombre bonito, galán de poca monta y que no sabe nada del punto G. No se le conoce ningún romance épico ni tampoco algo indecente. Su jefe es aquel hombre del closet de mantenimiento.
Me mira alegre, puedo decir satisfecha.
-El jefe no esta. Dejó los documentos conmigo para finiquitar los detalles- Me dice mientras busca la carpeta correcta- pero toma asiento- Hurgando en la carpeta y dándome de uno en uno los que debía firmar. El Finiquito y termino de contrato.
-Hay algo más que deba firmar.
-No-Mirando para todos lados-Ve un rato a los baños quiero hablar algo privado contigo.
Asiento en silencio me incorporo guardando las copias que me correspondían y me dirigí a los baños.
Excompañeros y compañeras me saludan me detienen brevemente antes de llegar al baño.
Ingreso oigo gemidos y ruidos provenientes de una de las cabinas.
¡Que locura!
El señor de Recursos Humanos sale presuroso de aquel cubículo. Mientras veo a la complacida mujer salir, es su esposa arreglándose la ropa y colorear se los labios y arreglar su maquillaje. Me mira y tras salir de su asombro intercambia unas palabras conmigo.
-Hola-Me saluda apenada.-No lo comentes.
-Ya ni trabajo aquí. Renuncié para tomarme una vacaciones.-Respondo sin salirme de mi papel apático.
-Pensé que estudiabas y que trabajabas con nosotros para terminar la carrera.
-Nunca me tome un año sabático.-Respondo por mecánica, lo ensaye al espejo para cuando llegue con mi jefa. Que intento detener mi huida así lo calificó. Mi jefa gran mujer.-Fui una buena estudiante, buena hija y amorosa novia. Pero nunca me di un tiempo para respirar.-Comento mirándome frente al espejo-Solo soy un reflejo de ser humano, que intenta sobrevivir.
-Estas en proceso de reconocerte a ti misma.-Concluye la mujer ya preparada para volver a la oficina.-Lleva contigo algo para guardar esas ideas y plasmarlas en palabras o en la pantalla de algún aparato electrónico. Seré tu editora para que escribas una novela.-Me mira orgullosa-Hay potencial en ti- Te estaré llamando. Buen viaje.
Me quedé sorprendida, lo que aquella mujer no sabia es que hace una semana se me metió el diablo y usé a su marido como un juguete para borrarme el sabor de haber estado con alguien que nunca fue sincero.
Y a la vez, admirada que nunca puse aquella idea en mi cabeza. Ser escritora.
-Seria interesante indagar en ese ámbito.
Aprecio Ema, escuche que se saludó con la editora.
-Mmm no sabia que la esposa del jefe regresó.
-Bueno eso explica porque el quinto cubículo fue su motel.-Respondo sin atisbo de sorpresa
-¡Mierda!...-Exclama sobresaltada Ema- Es el que generalmente me metí para chatear por Facebook.
-Bueno al menos sabes que no debes confiar. Ese será el motel que usa con su esposa, los otros deben ser para estar con otras.-Comento con una ironía en mi desconocida.
--Sylvia, mira se comenta...Mejor dicho mi jefe comentó a sus machos amigos que hubo algo entre ustedes. Que desde que llegaste le lanzaste muchas indirectas...y bueno el muy canijo dijo que eres una... Eres muy buena en eso...como decirlo sin que te ofendas...
-Que más, has sido clara. Que soy una puta en la cama...
-Es lo que el comentó...no te veo con ese tipo encamado...no es propio de ti...
-Solo paso...porque quería probarme a mi misma que puedo excitar a un hombre, sentirme mujer y no ser la tapadera de alguien que tenía miedo del salir del closet.
-¿Así qué paso?...Debiste buscar al de mantenimiento es más reservado para sus conquistas. Y te deja más satisfecha...-Respondió resuelta y lanzando una sonrisa amplia.-Como sea, hoy iré a beber con mis amistades y me caes bien así que te invito a que vengas conmigo. Que ya estás muy resuelta en tus ideas. Veo que quieres ampliar tu horizonte...
-Esta bien.-Respondo sin objeciones.
Era extraño hablar con aquella mujer que la mayoría le temía menos a mi, creo que porque me recordaba a una tía que tuve y que falleció de cáncer uterino.
-Nos veremos en la noche.-Responde Ema, colocándole su mano sobre el hombro.-Eres muy valiente. Todo es para mejor.
-¿Por que lo dice?
-Creí que querías oírlo.-Arreglándose el cabello.-Pero veo que me equivoqué. Discúlpame. Te enviaré la dirección del bar a tu WhatsApp

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