ENSUEÑOS
Capítulo 14 : Decídete.
Edrian y Lina estaban juntos a sus 3 mascotas recorriendo una colina llena de flores donde resaltaban 2 pilares grises con una escultura de león y de lobo, tomó asiento en el suelo Lina junto al Pilar del lobo. Edrian jugueteaba con los cabellos rojos de ésta. Quien se limitaba a deshojar una margarita del suelo.
Pronto divisaron el polvo que levantaba las ruedas del vehículo azul a lo lejos en el camino, que avanzaba aprisa. Se detuvo con un frenar seco junto a una animita rodeada por una cerca blanca.
Sylvia bajo aprisa con su mirada fija en los pilares. Su mirada fue interceptada por la pareja, mientras Ceniza jugaba con la cola de Silver que dormitaba junto a su ama. Duque estaba correteando a las aves.
-¿Quien es realmente señor Russo? -Pregunto aprisa- ¿Y tú eres acaso Lirio?
-Somos 2 ángeles de la muerte, que fuimos engañados por un alma corrompida.-Respondió con tranquilidad Lina.- Soy Lina y bueno conoces a Edrian, no tenemos apellido pero generalmente usamos el nombre del último país, en que vivimos como humanos.
-Los humanos que se quitan la vida, deben ayudar a otras seres a comprender su actuar antes de subir al cielo o descender.-Musito Edrian.
-¿Y sobre quien tiene derecho a regresar a la tierra también? Me refiero a reencarnar.-Preguntó Sylvia.
-Solo nos entregan un listado para buscar sus espíritus pero solemos a veces encontrar espíritus que reencarnan. Se nos informa, que, ocurre porque aquella alma debe aprender más.-Respondió Lina.
-¿Entonces no podre reencarnar?-Sylvia volvió a sentirse desesperada.
-La verdad quedaste atrapada en un ciclo que no te correspondía. -Acoto Edrian.-No podrás reencarnar más. Esta es tu única vida.
-Mis amigos lograrán volver a nacer.¿Podrán reencarnar?
-Lo dudo.-Repuso Edrian.
-¿Por qué me trajeron hasta aquí entonces?
-Responde algo-Lina interrumpió-¿Por qué quieres que tus amigos vuelvan a nacer?
-Quiero creer que hay algo tras el velo de la muerte.
-Nos ves, nos oyes y puedes tocarnos. Es maravilloso, pero no se puede detener al tiempo del adiós.-Respondió Lina- Solo somos nosotros espíritus recolectores.
-Danos una razón razonable para romper las reglas.-Musito Edrian.
-Sabes que no podemos hacerlo-Regaño Lina en tono burlón.
-Todo fue en vano-Sylvia guardó silencio y divisó los pilares suspiro amargamente. Su pecho le dolía y su brazo izquierdo perdía sensibilidad
-Sylvia, te daremos tiempo para que hables con ellos.-Hablo Edrian.
-¿Cuánto?
-El que se requiera.-Agrego Lina.
-¿Por qué están jugando conmigo?
-Te dijimos que alguien obró mal, que por ello, pasaron las cosas que viviste.
-¿En serio? No logro captar su juego.
Se acercó Edrian le tomó la mano para colocar un anillo en su dedo anular.
-Cuando veas este mismo anillo en tu mano, sabrás que todo esto pasó. Que se te dio, una oportunidad que no debes perder.
-Vive la vida a concho. En otras palabras disfrutar sanamente con quien te brindo aquel amor puro.-Comento Lina.
-Solo porque él también quiere estar contigo. Él es tu alma gemela.-Edrian acaricio el cabello de la joven.-Sylvia despertarás en el tiempo que quieras, solo no desaproveches la segunda oportunidad. No hagas que me arrepienta de haber roto las reglas.
Sylvia observo como su cuerpo poco a poco se desvanecía. Sintió que volaba. Parecía estar en un sueño. Se sentía libre y ligera.
Diviso los rostros de los los ángeles sonrientes y despedirse con un beso y un ademán de mano.
Su alma se elevó hasta tocar las nubes luego sintió como caía con una velocidad arrolladora.
Cerro los ojos golpeó contra algo. Recupero la movilidad de sus extremidades y se afirmó a alguien mientras recuperaba la audición y la vista, estaba sintiendo las olas chocar contra la orilla y el roquerío; la arena bajo su piel, la cálida noche y el calor de alguien, la voz de sus amigos se hicieron más cercanas. Diviso como la tenua luz iluminaba a Ed que la había atrapado antes de darse contra el suelo. Las voces de Alina y Richard a su lado arrodillados revisando su pulso.
-¿Sylvia estás bien? ¿Qué tienes?¿nos oyes? ¿Entiendes?
-Tranquilos por favor- Se escuchó su voz y no pudo evitar eructar-Lo siento, debe ser que es mi límite.
-Sí, nos dimos cuenta.-Alina respondió riéndose-Es mejor que repose en el auto.
-Opino lo mismo-Repuso ella.-Vuelvan a la fiesta que yo me quedo aquí.-Tratando de ponerse de pie, pero no lograba sostenerse.
-Me parece que me quedaré con ella-Replico Richard
-Obvio.-Replico Ed.-Vamos, ¿vas a ponerte de pie o qué?
Sylvia estaba atontada observando sus piernas, estaban acalambradas y sentía una opresión en su corazón.
Richard la tomó en brazos mientras Alina abrió la puerta del vehículo.
-Ed, vamos por provisiones y continuamos en el auto para no aburrirnos solos-Replico feliz Alina quien tomó del brazo a su hermano, que estaba estático observando como Richard se acomodaba al lado de Sylvia y la cobijaba con cobertores del maletero. Ella se abrazaba a él con total tranquilidad.
-Ed, no te pongas celoso- Le susurro Alina -Es evidente que ellos terminarían juntos.- Arrastrando a su hermano.
Los ángeles de muerte observan desde el umbral de la galería junto a sus mascotas. Sonreían complacidos. Se tomaron de la mano y caminaron por la calle.
-Tiene la memoria parcialmente bloqueada.
-Bueno, es hora de ir por Amalia Santos, antes que cause más berrinches.
-Pero si Maritza no falleció por causa del accidente automovilístico de ellos, nada impide que regrese con su amado pintor.
-Edrian no seas flojo y vamos a concluir la misión de recuperar tu pluma y de borrarle la memoria.
-También requieran ser besado Paez y Andradé.-Con una mueca pronuncio Edrian.-El ni reconoció a Pablo ni Amalia.
-Solo me aseguraré.- Pronuncio ella serenamente.
-Detesto que beses a otros.-Se quejó Edrian, tirando de la mano para que estuviera más cerca de él.
-Sabes mejor repasamos a todos porque sino siempre volveremos a tener que volver por ellos.-Comento nerviosa por primera vez actuaba sin control sonrió por percatarse de los celos de Edrian
-Amor loco.-Susurro para besarle la mejilla, para contemplarla con ojos brillantes- Mientras no me alejen de ti, cualquier cosa es buena.
Lina se abrazó a él, susurrándole al oído.-Lo mismo pienso.
Alina y Ed volvieron a ingresar al salón donde todo era felicidad. La celebración no tenía final.
Caminaron entre el tumulto se sirvieron más cócteles y obtuvieron algunas botellas de cervezas.
Alonso se encontraba conversando con un grupo de personas emparejadas.
Corrían varios niños entre los regaños de sus madres y niñeras.
Ed y Alina se escabulleron nuevamente de la fiesta con provisiones para sus amigos. Al cruzar la calle. Divisaron a una joven en dificultades. Un hombre la tenía acorralada entre su auto y él.
La joven se oponía a ser besada y a ser manoseada.
Ed dejó lo que cargaba en el suelo y corrió auxiliar a la joven. Arremetió con tres golpes de puñete al rostro y continuó golpeándolo con patadas.
-¡¡Ya para!!¡¡Ya ganaste!!¡¡¡Se te puede pasar la mano!!- Le gritaba su hermana mirando a su entorno preocupada por ser encarcelados.
La joven intentaba cubrir sus zonas expuesta, sintió sobre su cabeza la chaqueta de Ed.
-Gracias.
-Acompáñanos y te presto alguna prenda para que regreses a casa.- Hablo Alina.
La joven los miraba aliviada y agradecía con una sonrisa silenciosa.
-Me llamo Gabriela Enfriend tengo 24 años de edad.-Se presentó mientras caminaban. Vestía un bello vestido verde agua de seda corte princesa de dama de compañía. El cual, había sido manchado y rasgado por las manos del ebrio. Sus zapatos color dorado de tacón bajos estaban manchados con vino tinto.
-Somos Alina Ansay, y el es mi hermano Ed, amigos de la novia Ema. Tengo 30 años y él 32 años.
-Mucho gusto-Hablo Él.-Somos de Arica.
-Afuerinos.-Sonríe.-Es curioso, mis abuelos también nacieron en su ciudad pero al casarse vinieron a pasar su luna de miel y se quedaron a vivir porque es más tranquilo.
-Lo es.-Respondió Alina.
Se escuchaba el sonido suave de una bicicleta. Divisaron a una niña de 13 años sobre una bicicleta roja con cesto de paja. Traía su pelo tomado en una coleta su pelo negro liso. Usaba una jardinera de jeans, polera amarilla y una chamarra negra. Traía sus zapatillas chapulines desatadas.
Les sonrió y se acercó pedaleando rápido.
-Primero átate tus agujetas.-Hablo Ed a la niña directamente.- Luego preguntas lo que quieras.
-Hermano estas siendo pesado.
La niña estacionó su bicicleta y obedeció en silencio.
-Buenas noches, estoy tratando de encontrar la casa de la familia Paez, se que tienen una galería de artes.
-En verdad, es la única tienda que se dedica a promocionar la cultura.-Respondió Gabriela.
-¿En serio?¿Como se llega a su casa?
-Claro está en la siguiente calle. Pero a esta hora debe estar durmiendo mi jefe.-Respondió Gabriela.-Ve mañana a las nueve de la mañana abre. Nunca se atrasa en abrir.
-Ok-Subiendo aprisa a su bicicleta.-Me daré una vuelta, tal vez tenga suerte.
-¡Niña no hay nadie! ¡Rayos!
Sylvia se había quedado profundamente dormida sobre el pecho de Richard quien no dejaba de meditar sobre lo que sus ojos habían visto. El beso de ellos, aunque no entendía el porqué se mantenían a distancia. Solo se limitó a proseguir evitando tema.
Diviso a los tres jóvenes venir hacia el vehículo. Tras conocer a la joven vendedora de la galería de artes. Ella se vistió con un vestido floreado de verano y tras una presentación la joven quiso regresar a su hogar. Alina le pidió a su hermano que la acompañara hasta su casa.
El recorrido eran tres calles, Gabriela, no podía evitar su lado profesional, era guía en el museo.
Por lo cual, le explicaba la historia del pueblo y algunas historias místicas y leyendas. Se contuvo al escuchar el ruido de alguna bisagra que le faltaba aceite.
La niña de la bicicleta se cruzó con ellos. Gabriela la alcanzó.
-¡Oye, espera!-Le grito Gabriela-Es peligroso andar a estas horas por el pueblo. Ve a casa.
-Lo sé, pero no encuentro la casa de mis tíos-Respondió ella.
-¿Quiénes son? ¿Aquí se conocen todos?
-La familia Aliro
-Hace 10 años se fue aquella familia. Su casa la vendieron a mi familia.
-¿En serio?...Ya no tengo donde alojar.
-No hay sitio en el hostal ni el hotel.-Musito Gabriela- Y menos para a una menor de edad.
-¿Puedes hospedarme por esta noche?-Musito la niña.
-Obvio, mucho gusto me llamó Gabriela Enfriend ¿y tú?
-Maritza Mendriz Aliro-Estrecharle manos.-¿El hombre es tu novio?
-No, solo un amigo que conocí recientemente.-Sonriendole.
-¡Tiene cara de mal genio!-Resplico Maritza.
-Disculpen ya debo regresar con mis amigos. -Replico Ed.
-Claro, ya estoy en casa. Gracias por todo.-Se despidió con un beso en la mejilla. La niña la siguio sonriendo-Ven dormirás en el cuarto de mi hermana.-Comentaba Gabriela-Ella no vendrá hasta pasado el verano.
-Comprendo.
Ed camino de regreso con sus amigos meditando que era bonita pero hablaba demasiado. Lo que lo mareaba más que cualquier trago o cóctel.
-¿ Y qué pasó? ¿Ya se declaron? ¿Quien se lo propuso a quién? -Pregunto mientras esperaba a su hermano. El sueño de Sylvia se espantó con la animada Gabriela.
Ésta probaba unos canapés de la bandeja que habían traído y se detuvo a analizar las curiosas preguntas de su amiga. Richard se atoró al escucharla detenidamente.
-¡¿Qué rayos dices?
-¿Si ya son novios ya?
-¡No!-Respondio aprisa Sylvia.
-Te lo he dicho antes, solo seré su amigo. No me hagas recordarte la conversación aquella tarde.
-¿Sólo dormiste?-Ignorando a Richard- Pensé que ustedes aprovecharían el tiempo sin nosotros y declarar su amor.
-Nada de eso- Respondió nerviosa Sylvia. Divisando de reojo a Richard. Este seguía en silencio observando las botellas.
-¿No trajiste alguna gaseosa? Solo alcohol. Creo que iré por una botella de agua mineral.
-No sigas bromeando-Replico Alina.- Ambos se quieren desde medio año. ¿A qué juegan?
Su hermano caminaba en su dirección.
-Ire por algo de agua mineral-Musito Richard.
-¿Todo bien?- Pregunto Ed al verlo de cerca.
-Si, no dejes que Alina se emborrache.
Sylvia regañó con una mirada molesta a su amiga.
-¿Qué pasó?-Pregunto Ed al ver tensa a Sylvia.
-Nada pasó.
-Basta Sylvia de darte vuelta. Debes elegir a uno. Es mi hermano o Richard. Somos mayorcitos para superar un rechazo.-Sentencio Alina llendose molesta tras Richard.


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