ENSUEÑOS

Capítulo 6: Fugaz.
El cuarteto de amigos son contactados por la señora Ema para celebrar su matrimonio civil. Que se realizaría un sábado por la tarde, en un local con salida a alguna playa. Es así como se embarcaron en un auto los 4 para ir aquel lugar que quedaba a una hora de la ciudad. "Intipaxi" era el restaurante y pub donde se reunirían. Al llegar fueron recibidos por las dos hermosas novias con sus vestidos corte corazón color crema.
Tras firmar ante el juez, se dedicaron a comer, beber y festejar aquel evento.
Obviamente tuvieron que encontrar a sus antiguos empleadores y compañeros.
Sylvia recorría sola la orilla de la playa, debido a que se sintió melancólica.
Por mera casualidad se encontró al supervisor Alonso Carrera, quien había envejecido y engordado durante esos 2 años. Además que su esposa le pidió el divorcio recientemente. Su ex esposa estaba feliz disfrutando su soltería y de la fiesta.
Sylvia tomó asiento junto al hombre que bebia una cerveza y observaba las olas.
-¿Te ha ido bien tras abandonar tus sueños?
-Yo no abandoné mis sueños, opté por seguirlos sin obstáculos.
-¿Y eres feliz?
-Si ahora sí.
-¿Te ofendería si te pido que pases una noche conmigo?
Sylvia miró hacia el restaurante todos parecían estar celebrando sin extrañar su ausencia.
Se incorporó miró al hombre y le tomó de las manos.
-Incorporece, caminemos un rato.
-No me refiero a eso.
- Lo sé.-Habla sin tabús- Aguardemos que la noche y esta playa oculte este descarado deseo sexual.
-Te seguiré. Pero podemos ir a mi auto a un motel.
-No, no quiero que sea algo tan común y vano.
-¿ Estas segura?
-Después, que me lo propuso ahora se está arrepintiendo.
-No es eso..
-Entonces explíqueme ¿que le pasa?
El hombre bebió hasta la última gota de cerveza, lanzó la botella lejos. Se acercó a Sylvia a quien abrazo por la cintura y la besó salvajemente. Ella tras salir de su asombro le tomó el gusto a los besos sabor cerveza. Esos labios que le robaban el aire. Sus manos hurgaban del cuerpo del otro con desenfreno y cada beso se hizo más y más intenso. Ambos estaban perdiendo el control y equilibrio de sus cuerpos. Cayeron en la arena y prosiguieron hurgando con sus manos bajo la ropa.
El tono de llamada de un celular interrumpió a los apasionados. Se miraron uno al otro, en silencio ambos decidieron ignorar al celular y seguir amándose sin control.
-¡¡¡¡SYLVIA!!!¡¡¡SYLVIAAAA!!!¡¡¡ESTAS LOCA!!!!
Se acercó apresurada y molesta Alina, quien la sacó de debajo del supervisor. La sujetó con fuerza y le acomodó la ropa.
-¿Alguien pudo verlos?¿Cuanto bebiste?¡¡Nos vamos!!
-Si que eres imprudente-Vocifero el hombre arreglándose la camisa dentro del pantalón.
-Sylvia, ¿di algo? ¿ Que pensabas?
-Hasta la próxima Sylvia-Vocifero el hombre ignorando a Alina.
-¿Que viejo verde más desabrido?
- Son de mi gusto...-Responde sin ánimo.
Alina se da el tiempo de arreglarle la camisa y arreglarle el cabello.
-No beberás más ¿entendido?
-Si mamá...-Diviso que venía Richard, se cubrió tras Alina.
-No me mires me las di de sirena y me meti a la playa.- Mientras se acomodaba el pantalón el cabello. Alina se reia.
-Pero ve a cambiarte-Replica él- Puedes enfermarte. En el auto hay mantas también. Se pone helado por las mañanas.
-Te prestaré algún vestido. ¿Si quieres?
-Richard regresa con Ed que Alina me ayudará llegar al auto.
-¿ Ed te pasó las llaves Alina?-Pregunto Richard.
-Si, el va a beber. Seré su chófer designado- Con un tejo de amargura respondió.
-Tranquila luego que se cambie. Beban que yo manejaré. Deben relajarse también.
-¿Estas seguro?
-No he bebido nada. Solo he comido y bebido jugos y agua.
Richard regresó al local mientras Sylvia volvía respirar y salir tras Alina.
- Lo sabia que te empezó a interesar él.
-No es eso.- Más serena-El otro había logrado sacar el broche del sostén.
-Si, si que te creo...-Volviéndose a molestar.- Pero porque besar a ese hombre y no a Richard.
Sylvia la ignoró y caminó con paso seguro hacia el estacionamiento.
-Espera, porque no me aclaras nada.
Ed se encontraba muy molesto frente a un auto rojo
Las chicas se detuvieron en seguida, en una sombría sonrisa aguardó a que se cambiara Sylvia.
Alina regresaba a la fiesta a bailar con Richard.
Cuando Sylvia se bajaba del vehículo Ed la detuvo y la retuvo unos minutos en la parte trasera sin decir ninguna palabra.
Ella estaba asombrada pero no lograba entender que pasaba. Le iba a pregunta que le ocurría.
Cuando sintió sobre su rostro las manos de Ed y el rostro de él a centímetros. Podía ver los pómulos y esos ojos que la miraban ofuscado.
Él inclinó su rostro más cerca y sus labios se rozaron. Ella se aproximó más y selló un beso.
Ambos se bajaron del vehículo sin mirarse.
Alina y Richard estaban frente al vehículo tan asombrados como sus amigos.




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