ENSUEÑOS
Capítulo 11: El síndrome del corazón roto.
Alonso llevó a Sylvia a su cuarto, el administrador la reconoció e indicó al botones de turno que lo guiara al cuarto de la joven mientras llamaba al médico que exigió Alonso.
Sylvia Castañeda estaba sufriendo de un mal conocido por los médicos como "el síndrome del corazón roto" o cardiomiopatía de Takotsubo presenta síntomas similares a los de un ataque cardíaco, como dolor en pecho y dificultad para respirar.
- Un estrés físico o emocional intenso, como la pérdida de un ser querido o una fuerte discusión, puede rompernos literalmente el corazón.-Explico el médico a los padres y Alfonso.-Según un estudio publicado a mediados de 2009 en la revista American Journal of Cardioloy, el trastorno parece deberse a un aumento en el nivel de hormonas relacionadas al estrés, como la adrenalina. Las arterias no se ocluyen, sino que es el músculo cardíaco el que se resiente y debilita, hasta el punto de que el ventrículo izquierdo adquiere una forma crónica.
Entre otras cosas, se ha descubierto que, a diferencia de los ataques cardíacos, que suelen ocurrir en invierno, el síndrome del corazón roto suele darse en los meses de primavera y verano. En un 75% de los casos ocurre después de sufrir un estrés intenso, como un accidente de tráfico, una discusión, la muerte de un ser querido,... Y el síndrome es más habitual en mujeres, en especial si ya han pasado la menopausia.
-Es por la pérdida de sus amigos.- Comentaron los padres. Su hija dormía en el cuarto continuo.
-Realmente no hay cura, he oído que pueden irse mientras duermen.-Comento Alonso con un tejo de amargura.
-¿Es una muerte lenta y silenciosa?-Agrego la madre de Sylvia.-¿Esta diciéndonos que ella morirá?
-Sino logra salir de su depresión quisas. Si decide vivir ella, debera tomar medicamentos para el corazón de por vida.
Pero siempre estará latente, que la circulación vuelva a detenerse.
Alonso salió furioso de la habitación.
Recorrió los pasillos directo al bar del hotel.
-Señor estamos cerrando-Le hablo el barman.
-Dame una botella de whisky.
- ¿A qué habitación la cargo?
-A ninguna-Entregandole una tarjeta.
-¿En cuantas cuotas?
-Dos.
Concluida la transacción el hombre regresó se subió a su auto y se dirigió a la playa. Que a esas horas estaba llena de jóvenes ebrios y en medio de fogatas.
El abrió su whisky y bebió hasta que el sol le dio en el pleno rostro.
Su celular no paraba de sonar.
Reviso la pantalla con mucha torpeza perdió el celular de sus manos que cayó bajo su silla.
Al alcanzarlo tomó junto a el aparato un pequeño muñeco Pony de su hija.
-¿Ana?-Diviso la pantalla tenía 20 llamadas de su hija.
Le llamo y le contesto una niña llorando a amares.
-Bebé, tranquila papi regresará en una pieza y en una hora.-Miro la hora en su reloj era medio día- ¿Aún está la señora Clara allí?
-Papi es muy malo salió sin decirme nada.-Y volvió a llorar en el auricular.
-Fue una emergencia-Su cabeza se partía más por la jaqueca del alcohol.-Recuerdas a mi compañera, esta muy enferma y sus padres no estaban con ella. Papi la ayudó. Ahora pásame a la señora Clara.
-Si papi. Pero aún me duele no despertar con tu desayuno.-Replicaba la niña. Mientras se escuchaba como entregaba el celular a otra persona.
-Señor, usted dijo que solo serían 3 horas. -Reclamaba ahora la niñera-Es medio día, la niña no ha querido probar bocado ni nada. Solo ha llorado.
-Lo siento, se me pasó el tiempo. Se lo recompensaré como si fueran tres días.-Le partía la jaqueca.-Solo quédese 2 horas más. Estoy en camino- Encendiendo el vehículo.
-Comprendo señor, pero debe conversar con su hija, que las verduras no son casas de duendes-Comento la niñera- Prepare fideos con salsa de champiñones.
-Ok, dígale que le daré una tarde de helados, si come. Ella le hará caso.
-Prefiero que lo oiga de su boca...pequeña ven y habla con tu padre.-Entregándole el celular a la niña.
-Papi, los champiñones son las casas de los pitufos.
-Pero los pitufos venden partes de sus casas para sobrevivir. Es caro, donde ellos viven.-Comento riéndose de la conversación.-Come tranquila que llevaré pizza y helados.
-¿En serio? ¿No mientas?
-No está vez no tardaré-Arrugando su nariz al ver a Edrian Russo paseaba con Duque por la playa.-Bueno hija te corto. Has caso, a lo que te pida la señora Clara.
-Esta bien papá. No tardes.
Alonso recordó haber ido de visita al hospital por un amigo que había sufrido una cirugía menor. Cuando se encontró a Ema y su esposa en la sala de espera. Y al preguntarle el porqué estaban allí se enteró de lo ocurrido.
Aquella noche el prefirió regresar temprano y llevaba una dos semanas sin reportarse ni a la oficina de la editorial. Logro visitar a Sylvia sin dejar rastros de ello, en recepción.
Verla en camilla conectada a aparatos respiratorios y electrocardiogramas, lo hizo enternecerse. Pues aquella mujer que estaba allí, era la única que realmente logró intimidarlo y que nunca lo buscó para reclamarle la noche anterior o que lo obligara abandonar su vida. Era bellísima solo que no lo descubría.
Estaba pálida, con labios resecos por que solo recibía de los sueros los líquidos.
También visitó a Richard quien estaba en coma. Aunque nunca hablaron del hecho de la fea cicatriz y destruirle un futuro brillante. Alonso Carrera, en sus tiempos de adolencente, fue un alocado que conducía su moto por la ciudad. Pero una madrugada tras regresar de una fiesta, el pierde el control y atropella a un niño, promesa del tenis, Richard Martínez, quien estaba siendo muy reconocido por su talento con la raqueta. Pero por aquel atropello, el niño obtuvo una fractura en su mano izquierda y el corte en su cara por las partes de la moto que se desprendieron.
-Debes despertar, como esa noche.-Comento Alonso al oído de Richard-Tú me rescataste.
Por lo cual, mi familia te lo agradeció. Becandote en la universidad. Sin revelar nuestros datos. Aunque no tuve nunca el valor de agradecértelo. Siendo que, empezamos a trabajar juntos.
Parecías no recordarme, por lo cual, solo te imite.
Alonso llegó con su hija quien lo abrazaba y al sentir el olor a alcohol lo rechazó y lo envió a bañarse.
La señora Clara, mujer de 49 años lo miró con mucha desconfianza.
-Señor la cuota será alta.
-Si logro dormir dos horas le pagare lo de 5 días.
-Dejeme llamar a casa otra vez.
-Se lo agradezco.
Sylvia nuevamente estaba en ese lugar desértico rodeada de la nada. Diviso que dos figuras caminaban hacia ella.
No logro distinguirlas hasta que estuvieron a 20 metros eran un leon y lobo negro.
-¡Se te hace muy tarde!-Escucho la voz de la niña- Debes cruzar antes del doceavo día. Y te quedan solo 4 días. Date prisa o no lograrás cambiar sus destinos.
-No entiendo,¿de quién debo salvarlos?
-De la misma muerte...Nadie escapa-Susurro Edrian en su oído y tomando su mano-Es hora, sigues tú...
-¡Eres terco, aun no muevo mi pieza!- Se escucha una tercera voz, Sylvia trata de ver, de donde viene esa voz. Pero solo ve a los dos animales deteniemdose frente a ella. Y Edrian es convertido en neblina.
-Las reinas siempre tenemos cartas bajo la manga.-Se escuchó la tercera voz y era de una mujer.
Su cuerpo es elevado del suelo y transportado dentro de un girasol.
-Debes aún de encontrar al pintor y decirle que él no perdió. Sino yo.- Una mujer delgada y bella. Llevaba un sombrero sobre sus cabellos rojizos, piel pálida y ojos azules le miraban. Su vestimenta era un vestido pegado al cuerpo color negro.
-Ok, ¿algo más?
-Quien envió tus escritos fueron Alina y su novia Nina Roque, que lo leyeron y les pareció adecuado enviarlo a tu editora Eleonora.
-Estas bromeando, Alina le interesaba Richard...
-En el corazón nadie manda.-Repuso la mujer transformándose en miles de mariposas.
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"Aquella pluma que emergió en el lamento de una desgracia es ahora quien escribe las prosas para explicar un amor ajeno. El amor que le quitaron. También el amor que la obligó a ver otro punto del prisma.
Inesperado amor que nacio tras tus ojos.
Sin duda es lo mejor que se me ocurre para explicar este sentimiento.
Nos conocimos una tarde de verano. Cuando el sol moria en el horizonte de la playa. Recogia mis cosas y las guardaba en el bolso playero que mi hermana me presto. Que mi amiga creyo necesario decir que yo cargaba era su bolso para que dejaran de mirarme raro al verlo a mi lado dentro del auto.
Pero con la cerveza que habian bebido aquella tarde pocos me juzgaron de "raro". Pero amaba ese bolso de género plomo con aquel paisaje estilo vintage, pasaba por uno de marca. Pero solo era una imitación barata, útil y práctica para emergencias.
El amor en tu corazón es como la espuma de mar. Una poca de furia que muere al tocar la meta.
En cambio mi corazón es una tempestad que no se calma es sencillo, rudo, alocado y apasionado así es mi amor. El que me has despertado.
( Fragmento de" Mi bolso imitación y mi amor de verano." Por Sylvia Castañeda.)
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