ENSUEÑOS
Mi cabeza aún da vuelta, desperté hace una hora. Analizó lo que me llevó a embriagarme.
Habia discutido con mis padres porque aún no le exijo a mi ex devolver el dinero invertido en la casa que ocuparíamos tras la boda. No estaba de humor para resolver aquello, en cuanto, recibí el mensaje de la señora Ema. Desaparecí de mi hogar.
Bebí por mero capricho. Quería estar ebria para tratar de buscar valor en mi nuevamente y cometer una locura. Pero me emborraché que lo único que deseaba era dormir y llorar. Mis labios resecos exigen agua pero mi cuerpo aún no logra reaccionar.
Además no es mi hogar no es mi cuarto.
¿Donde rayos estoy?
El cuarto es muy pulcro y sencillo. Un estante de libros, un ropero, unos zapatos de charol, un sillón, una cama, con cobertor gris y unas sábanas azules. Estoy vestida y divisó mi bolso en la repisa de noche donde una lámpara celeste sencilla oculta un cenicero. El cuarto huele a cigarro mentolado, cedrón,vainilla y lavanda.
Toc, toc escucho que alguien golpea la puerta.
- Señorita Sylvia, ¿ha despertado ya? ¿puedo pasar?
Reconozco esa voz como el auxiliar de mantenimiento. Richard, amigo del Ed, "calladito" y candente.
No se que responder, quiero solo dormir pero no es mi cama.
- No insistas.- Le replica otra voz varonil.- Aún debe estar dormida, por el estado que llegó es un milagro que logras hacerla subir a tu cuarto.
" Es broma." Me reclamo, recuerdo haberme atrevido a tocar sus glúteos cuando me abrazo, pero no se porque lo hice.
-Me preocupo porque por lo mismo imagínate que vomite y se ahogue por ello. He leído noticias horrorosas.-Pronuncia Richard- Intoxicación etílico...no es broma.
-Si dejaras de leer esas cosas "gore" podríais tener al menos una mujer contigo.
-Y así no tendrías que lidiar conmigo-Respondo. Solo para calmar a mi ex compañero.-Pueden pasar.-
Trato de acomodarme el cabello y cubrirme con la sábana mejor.
Ellos ingresan. Veo que quien aconsejaba a Richard Es Ed, el auxiliar "calladito"
-¿Así que viven juntos? ¿Y son pareja-Tratando de ser graciosa.
-No-Respondieron al unísono.
-Bueno, me alegra verla bien. Iré por el pan-Comenta Ed-Se le antoja algo para el almuerzo.
-¿Almuerzo?¿Cuánto dormí?
-Si, como es sábado ingresamos en el turno de noche.-Explica Richard-Por ello nos animamos a salir.
-Debo hablarle a mis padres.
-Anoche les llamo usted.-Replica Ed-Les lloró y les dijo que no volvería a su casa porque no quería verlos llorar escondida.
-¡¡¿¿Que hice que??!!
Me incorporé para buscar el celular. Volté la bolsa para encontrar un celular descargado y la jaqueca se volvió grave. Sentándome de bruces en la cama.
-Es mejor, que se asee y baje a almorzar.-Ed, se gira para perderse por el pasillo.
Me percato del rubor de Richard en su rostro. Entonces logro reaccionar con frialdad y marcar un límite imaginario. Aunque fue el alcohol, el que me bloqueó. Gracias a Diós. No estoy lista para ser coqueta y salvaje con alguien dulce y gentil. Apenas lo conozco para lastimarlo.
-Sobre anoche-Comento sin titubear-Me disculpo por ser una carga para ti. Supongo que te quite la cama y lo de la discoteque nunca más ocurrirá. En verdad lo siento, por toda el show que hice.
-No se preocupe por ello.-Me dice mientras se acomodaba en el pie de la cama-Veo que tampoco recuerda que nos encontramos a su ex y a su actual pareja a la salida del pub.
Un balde de agua fría cayó sobre mi al oír aquellas palabras.
-Usted arremetió contra él, con fuertes cachetadas y acusaciones, que ya por su estado de ebriedad no entendimos ninguno de los presentes. Atino la señora Ema a enviarla conmigo en un Uber a su casa, pero me suplicó traerla conmigo. Porque no quería que sus padres la vieran así.
-¿Ya veo?...-En verdad aquel hecho no lograba ver en mi mente. Solo sentía el calor de la mano que Richard había extendido sobre las mías. Ese gesto tan inesperado entre timidez y de reserva.
-Nadie muere de amor. -Replica él- Siento que usted conseguirá un mejor hombre.-Comenta-Que la sepa amar adecuadamente y le dé el apoyo suficiente. En verdad, hay muchos que pueden hacerla feliz.-Retiro con suavidad su mano, me miro con una dulzura que nunca detecté por siempre ir de prisa por los pasillos de la editorial. Pese aquella cicatriz en su mentón, que le da un toque de madurez a su rostro. Me pude ver en sus ojos negros.
-Gracias -Respondí.
-Ed tiene una hermana de su contextura-Comenta-Creo que dejó unas prendas, que puede usarlas, en el baño, para que se dé una ducha y usar la lavadora.
-Gracias-Repito mientras siento no resistir más mi dolor y dejo de aparentar, que no me afecta el no poder impedir, el aún amar a quien no me ama.
Richard me cobija y me da el consuelo y la confianza de desahogarme.
-Saque todo lo malo. Expulse su dolor y deje que entre una nueva esperanza y un buen amor la haga florecer de nuevo.
Con esos gestos me sentí menos sola.

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