ENSUEÑOS


Capitulo 1:Encerrados en el clóset.
(CAPITULO COMPLETO)
(Si me bloquean fue un placer)
Tengo actualmente 26 años, hace poco termine con mi novio porque me engañaba. Me llamo Sylvia Castañeda, soy una nueva secretaria, en Editorial Rosas y Espinas, mientras por las noches estudió administración empresarial. Termine con una carrera que no nunca me apasionó y trabajo solo por pagar mis estudios. Siempre he sido inflexible y demasiado dura con el mundo. Realmente socializo bien con mi entorno. Pese a tener el genio de un gato.
Odio la tecnología y sus derivados.
No se si fue una treta de el supervisor o de alguna compañera que le desagrado. Solo vine por útil de aseo para la oficina de mi jefa.
Estaban tan animados celebrando el anuncio de la nueva asociación que quebraron algunos vasos.
El supervisor Alonso Carrera me siguió según el para ayudarme en caso, que el de mantenimiento no esté o se produjera un corte circuito en los pasillos.
Concluirá mi semana horrible, estaba de novia con un tipo de buen aspecto y perfecto. En serio, eramos el uno para el otro. Eramos amigos desde los 15 años y nos pusimos de novio a los 20 años. Hace poco formalizaríamos en una boda, 2 años organizandola, pero lo pillé encamado con su compañero de oficina.
Ted Oliviera, mi ex, nunca me demostró tener atracción hacia su mismo sexo. Ni nunca nadie se percató de ello.
Poul Parker su compañero y nuevo amor, trabaja de periodista en el periódico de la ciudad y en una emisora radial.
Para mi estaba bien, porque no quería tener alguien a la fuerza. Aunque se jactan mis amistades y familiares, el asunto será tema por meses.
Estaba planeando partir a otra cuidad, para que se olvidaran del echo.
Quedarme atrapada con el supervisor casanova y charlatán es lo peor porque sabe lo ocurrido.
Hace mucho, trata de tenerme en su harem.
Solo para borrarme el mal sabor de haber sido traicionada por el hombre que idolatraba y admiraba, pienso romper mis propios tabúes y conocer lo prohibido.
Este hombre de 35 años, es un gran jugador y un gran amante, sus conquistas lo han dicho en los baños. Escritos indecorosos en los baños de ciertos bares.
Él se me acercó por detrás me tomó por mi cintura y me elogio por el buen gusto de mis prendas. Sentí como bajo sus manos estaban indecisas.
Mi vestimenta del día era algo sencillo una camisa de mangas hasta los codos. Era de un color rosado claro igual que mis prendas interiores. Mi falda de color negra hasta los tobillos. Evitaban que algún pervertido tomara alguna foto bajo ella. Mis zapatos eran comunes nada era atractivo.
Pero para el hombre, yo era una diosa o musa del bosque no comprendí bien. Me habló en francés, idioma que me gustaba por el zorrillo que persiguió a una gata en mis dibujos animados de mi infancia. Pero ya adulta termine odiando. Me giré y gentilmente retiré sus manos de mi cintura. Él se aferró a las mías y me tiró contra él.
-Me gustas mucho mujer- Rozándome el cuello con su nariz y labios. Sentí escalofríos y temblé con el timbre de su voz . Era indignación o éxtasis aún no logro comprender.
El supervisor me presionó con su ingle mis muslos. Sentí su miembro que estaba duro y abultada en la prenda de su pantalón elegante. Se humedeció sus labios y soplo en mi oído para luego meter su lengua en mi oreja. Exclamé un suspiro ahogado, un gemido al sentir como me rosaba con su pene duro mi zona baja. Apreté su brazo derecho en señal de rechazo pero mi mano derecha apretó su pezón y mi voz exclamó con una voz sexi ¡ah!
Sentí una sonrisa de satisfacción de sus labios lascivos. Susurrando a mi oído.
-Te hice excitar con tan poco. ¿Es que él nunca te tomó? O la opción 2, llevas tiempo sin acción.
-La 2.-Pronuncie tan lasciva como él-Veamos que tan ciertos son los escritos de usted en el baño.
Lo empujé contra la puerta. Mientras desabrochaba mi camisa. Él se me acercó y desabrochó mi falda incluso me ayudó a sacármela. Se detuvo brevemente a mirarme. Aquel día, era un día cálido por lo cual me saqué la pantis color champagne. Sus manos recorrieron mis piernas desnudas.
-¡Que suave se siente!¡ Pero si es tu piel!
-Tenia mucha calor por lo cual no las use.-Mientras desabrochaba su camisa.
El supervisor no salía de su asombro como pase tan rápido mis manos por su cinturón, el botón y cierre de su pantalón.
-Preciosa déjame el resto a mi.-Me susurró mientras me besaba los labios.-Quiero realmente hacerte mujer. Ese papanatas no era digno de la mujer que eras.-Sonreía complacido.
Nuestras lenguas jugueteaban en la boca del otro. Nuestras manos recorrían la piel del otro. Estábamos subiendo el clímax. Me sofocaba la pasión en mi cuerpo. Me aferré con mis piernas a sus muslos. Sentí su miembro entre mis piernas estaba caliente, palpitante y muy húmedo. Erecto por mi.
Algo que con Oliveria nunca conseguirá. Ya que yo era, la tercera en nuestra relación.
Una de sus manos se apodero de mi calzón rosa y sentí como acaricio y palpó mi zona. Mi gemido se ahogó mordiendo su piel. Lo odié, por aquel frenesí que me hizo feliz.
-Mira como me tienes niña-Exclamaba él-Jugando como quinceañero. - Me lamía y daba besos llenos de deseos, no dejaba lugar sin atención.
Sus dedos comenzaron a juguetear, allí en mi clítoris y vulva.
Sentí como mis jugos los humedecían y como expandían al ingresar los dedos.
-Ese tipo no hizo bien nada.-Musito soltándome un poco.-Inclinándose para ver entre mis piernas.
Ver como se asomaba su amigo me hizo querer tocarlo.
-Aguanta- Me detuvo él-Sus manos tocaron mis pechos y me los exprimió. Él se sentó apoyando su espalda contra la puerta y a mi me hizo hincarme sobre el y su miembro.
Supuse que debía hacerle sexo oral pero el me besó los labios y me lo impidió. Sonreía al ver mis intenciones. Sus manos estaban sobre mi cuerpo recorriéndolo con suavidad.
-Ya estás listas para mi.-Beso nuevamente mis pechos y me los amasó. Me acomodó para que mi vulva absorbiera a su amigo. Que estaba por estallar como yo por el placer de ser penetrada.
Alonso supo como sacarme de mis casillas al mencionar a mi ex en momentos donde yo recuperaba la cordura y estaba apunto de retroceder.
-Hoy no eres reemplazo de nadie. Eres simplemente una mujer que quiere ser feliz. Quiere gozar del sexo.-Me mordía mi piel, sentía fuego donde el ponía su mano y su boca.
Mis ojos siempre serán la ventana a mi alma. Eso me decían siempre mis amistades.
Entonces cuando nos complementamos el supervisor movió sus caderas y yo comencé a moverme como un jinete de carrera. Estaba realmente loca por llegar a sentirme yo. Por olvidar lo que mis ojos vieron al llegar esa mañana para sorprender a mi ex.
Pero fui yo, la que se sorprendió y se llevó la más amarga sorpresa.
Nos abrazamos nos besamos apasionadamente.
Nuestros cuerpos eran uno.
El placer y la locura que ambos experimentamos fue sellado lentamente por un último beso.
Esa noche, fui plenamente mujer. Porque sentí mi primer orgasmo, porque me sentí complacida y porque al fin supe que era ser deseada como mujer por un hombre. Y no cumplir el papel que veníamos al mundo actuar.

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