ENSUEÑOS


Capítulo 9: Reencuentro.
Aquella playa era solitaria pero ahí se cruzó con aquel hombre que años antes fue su supervisor Alonso Carrera, quien caminaba de la mano de una niña de 8 años. Recordaba que el matrimonio de ese hombre y de la editora no tenía hijos incluidos.
Al verlo divisó que el hombre estaba algo apenado pero la niña no dejaba de sonreír y caminar tan alegremente.
Se saludaron en un cortes "hola" y " que amena tarde"
La niña se liberó de la mano del hombre para jugar con un perro negro que apareció con una pelota en su boca.
-¿Tu mascota? - Consulto Alonso a Sylvia.
-No tengo ninguna mascota.
- Seguro se extravio-Comenta la niña acariciando al perro en su cabeza. El perro le entrega la pelota a la niña quien lanza la pelota y el perro va tras su juguete.
-¿No sabía que habían adoptado una niña?- Intrigada consulta Sylvia- A su matrimonio les faltaba esta alegria.- Revisando su bolso para sacar su celular y tomarle una foto a la pequeña y al perro.
-Hace un año nos separamos-Respondio confuso el hombre- Estuviste presente cuando me lo pidió.
-¿Que?...Si fue en el matrimonio de la señora Ema...
Temo que no lo puedo recordar.- Mirando su pantalla de celular- Al término de dicho evento, mis amigos y yo sufrimos un accidente. Donde solo yo sobreviví.
-Claro me enteré de ello. Pero no recuerdas nada de lo que hicimos después.
-No, lo siento señor Alonso.-Respondio apenada.
- Ahora entiendo porque nunca me volviste a llamar.-Musito llendo junto a la niña- Ana, es solo mi hija. Su madre falleció hace un par de años. La familia de ella me buscó para entregarla. Debo decir, su madre siempre cargó con una mala fama. Por ello, la abandonaron en cuanto apareci en su radar.
- Es una hija fuera de matrimonio.-Medito Sylvia- Por ello, el divorsio.
-No, mi hija no fue el problema.- Musito acariciando al perro y lanzando la pelota. La niña y el perro corrieron tras el juguete.
Sylvia admiró como Alonso se olvidará de ella y se dedicara a su hija y al perro.
Tomaron asiento en la arena junto a ella.
-Hija está señorita trabajo junto conmigo en la editorial su nombre es Sylvia, además sobrevivió a un feo accidente es una mujer fuerte y valiosa.
-Comprendo papá. Mucho gusto.-Hablo la niña extendiéndole la mano. La joven le sonrio y acepto el saludo y el fuerte apretón de mano.
La brisa marina comenzó a ponerse fría.
-Debo regresar al hotel- Musito Sylvia-Mis padres aguardan por mi.
El perro comenzó a ladrar y correr en dirección de un hombre que venía vestido con una gabardina negra y zapatos de charol.
El perro brincaba feliz junto a él. 
-Yo quería conservar al perro.-Comenzo a llorar la niña.
-Nena, mañana iremos al refugio por un cachorro.¿Te parece? No llores por favor.
Sylvia observó al dueño del perro, su mirar le dio miedo.
-Gracias por cuidar de Duque-Se acercó hablando el hombre.-Me llamó Edrian Russo, me he mudado recientemente a este pueblo.-Mirando a la niña-Duque parece que quiere seguir en contacto contigo.-
El perro lamía las lágrimas de la niña.-No estés tristes.
Alonso tomó en brazos a su hija.-Soy Alonso, Ana y Sylvia.- Ella se incorporó y se colocó al lado izquierdo-Nosotros nos iremos en una semana. Solo estamos de paso-Comento con un tejo de preocupacion- Gracias por su cortesía. Tomo la mano de Sylvia-Te acompañaré al hotel-Mascullo en un susurro-El tipo no me agrada.
Ella se despidió del perro y del hombre. Sintio una descarga eléctrica al rosar la mano. 
El sol se ocultaba y le dio un tono anaranjado rojizo al cielo.
La pequeña se despidio alegremente del hombre y del perro.
Sylvia se reunió con sus padres y presentó a Alonso y Ana.  Se decidieron ir a cenar en el restaurante "El último Faro".






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